La “obligación” de un regalo

10 11 2010

El 5 de noviembre se estrenó la película “127 Hours” (127 horas). Está basada en la experiencia vivida por Aron Ralston en el año 2003.

Se suponía que sería una caminata solitaria en los cañones de Utah, de desafíos al límite y …sin decirle a nadie a donde se dirigía. Al descender entre dos paredes de roca, su mano quedó atrapada entre la pared y una roca que cayó mientras bajaba. A pesar del dolor y la angustia de no poder librarse, grabó y fotografió todo con su cámara digital. Después de algunos días, tomo la valiente decisión de cortar su brazo para poder salir y salvar su vida.

En una de las entrevistas que el dio, particularmente al New York Times, el dijo: “Si tu abuela te regala un sweater en navidad, te sientes un poco presionado para usarlo; imagínense… yo recibí el regalo de seguir con mi vida, por lo que siento un poco de presión para vivirla…” Entendemos lo que quiso decir: No puedo ni debo desperdiciar el regalo que recibí.

¿Cuán cierto es esto para un cristiano que ha recibido el regalo de una vida nueva? ¿Puede un cristiano que ama a Dios, vivir una vida que es idéntica a la anterior? Pablo dijo: “El amor de Cristo nos obliga” (2 Cor. 5:14, NVI). Lo dijo en el contexto de los cambios, las privaciones y los ajustes que él estaba dispuesto a hacer por amor a Cristo y por sus hermanos en la fe. Su vida era nueva, ya no vivía solo para si mismo. La salvación no lo había dejado indiferente; era un inmenso regalo que lo “obligó” a cambiar la forma en que viviría, tanto aquí como por la eternidad.








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