Dios, dame una señal…

21 11 2007

“Esta generación es mala; demanda señal, pero señal no le será dada, sino la señal de Jonás” (Lucas 11:29).  ¿A que se refería Jesús?  La verdad es que sus palabras son reproche y esperanza a la vez.  Los líderes religiosos acusaban a Jesús de hacer milagros en base al poder dado a él por Satanás.  Jesús refuta esta idea indicando que si Satanás se expulsa a si mismo, su “imperio” no permanecería… lo que el enemigo no quiere.  Por otra parte, Jesús también está diciéndonos que sus milagros son consecuentes con lo que él es: el hijo de Dios, aquel que viene a darnos esperanza y vida.  El no hará más milagros si estos no están gatillados por una fe genuina de quienes los necesitan.  Sin embargo, él ofrece una señal, para crédulos e incrédulos por igual: la señal de Jonás.  ¿Cual es esta? “Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches” (Mat. 12:40).  Su muerte, sepultura y resurrección; ésta es la señal debido a la cual debiéramos creer en última instancia.  Dios que desciende, se hace hombre, sufre y muere por su creación rebelde… ¡Qué otra señal mayor que esta podríamos pedir!Hay momentos en los cuales sentimos que Dios no está actuando de la manera que nos gustaría.  Nos gustaría “verlo” más de cerca, tener una señal que nos indique que él está con nosotros.   Pues bien, cuando ese sentimiento nos embargue, recordemos la cruz.  Repasemos qué fue lo que pasó allí; en favor de quien sucedió todo aquello.  Nos daremos cuenta que Dios sigue con nosotros y tiene sus brazos extendidos para recibirnos.Jesús ya no está clavado en la cruz.  Él vive.  Intercede por nosotros ante el Padre.  Nos entrega su gracia y perdón ganada para cada uno de nosotros en la cruz.  Es un Dios activo y comprometido hasta el día de hoy.¿Quieres una señal? Mira la cruz.

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Eutanasia, codigos y política

15 11 2007

El escenario bioetico está cada vez más complejo. Cada vez más, el hombre descubre nuevas vetas de lo que cree es nuestro origen o el significado de la vida. La ciencia ha tornado común lo que antes el hombre respetaba como un ambito sagrado. Aparentemente la noción de un ser supremo (Dios) que nos ha concedido este maravilloso regalo, está cada vez más lejano. El hombre ha preferido apropiárse ese derecho, sin dimensionar que viene adjunto con responsabilidades que lo superan. Dentro de estas dos últimas semanas, los medios han dado a conocer fallos (en Italia) o situaciones (Chile) en donde resquicios legales o desequilibrios mentales, respectivamente, han servido para colocar el tema de la eutanasia en boca de muchas personalidades nacionales e internacionales.Las reaciones e interpretaciones de los hechos dejan mucho que desear. Digo esto desde un plano moral cristiano. “Debemos replantearnos”, y frases en esta linea, solo reflejan que no se ha comprendido que un cristiano es alguien que sigue a Cristo; no es quien debate con Cristo para finalmente imponer si postura personal. El voto popular o el parecer de eruditos, no cambia el hecho que Dios nos creó, nos sustenta y desea que vivamos “en abundancia” (Jn. 10:10).

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La incomodidad del cristiano

15 11 2007

Recientemente estuve leyendo el Salmo 120.  Es uno de los breves; solo 7 versículos.  El salmista clama a Dios porque siente la angustia asociada al lugar en donde se encuentra habitando (no está en su hogar; las circunstancias lo han obligado a huir).  Sabe que la mentira y el engaño caracterizan a quienes lo rodean, y eso no lo deja vivir en paz.  ”¡Ay de mi que moro en Mesec… entre las tiendas de Cedar!” (v.5).  Este clamor se debe a que los que ahí habitan “aborrecen la paz” (v.5), pero el es “pacífico” (v.6).  Hay un contraste que lo incomoda y le duele en su ser.  No se puede sentir a gusto, pues el sabe que es hijo de un Dios de Verdad, no de engaño y mentira.  También sabe que no le sirve de nada caer en la usanza de quienes lo rodean: “¿Qué te dará, o qué te aprovechará, oh lengua engañosa?” (v.3).  El salmista no quiere ceder al juego de los malvados; ha escogido la verdad como actitud suprema, y eso lo hace estar incomodo…Como cristianos, ¿nos sentimos incomodos o cómodos en este mundo tal cual está? ¿Hemos bajado la guardia y acomodado a los patrones de quienes nos rodean?  Debemos entender que la incomodidad del cristiano ante un mundo corrupto es una necesidad, es nuestro termostato; mide cuanto nos hemos mimetizado o no con las conductas y actitudes de esta sociedad postmoderna.

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