Recientemente usteve estudiando 1 Corintios 2. El apostol termina con el texto celebre “mas nosotros tenemos la mente de Cristo” (v.16). El contexto en el cual el apóstol dice esto es muy significativo, dado que Pablo está justificando su ministerio, predicación y la cruz de Cristo como centro de todo lo anterior.
La cruz de Cristo es “tropezadero” y “locura” para los judios y griegos respectivamente. Los judios que pedían señales no ven en la cruz una señal divina, y los griegos que exigen sabiduría no entienden la lógica de la cruz (1 Cor 1:22-23). Sin embargo, Pablo dice que la cruz es la única forma de pasar de incrédulo a creyente. La otra alternativa es la sabiduría humana, la que no sirve como fundamento adecuado para una fe solida (1 Cor 2:4-5).
La verdadera sabiduría está escondida en los designios de Dios. Estos designios fueron revelados en la encarnación y muerte de Cristo; es ésta la sabiduría “oculta”, la que habría de ser revelada con la venida del Mesías (1 Cor 2:7; ver Ef 1:7-9 y Col 1:26). Era un misterio como Dios salvaría a la humanidad. Si bien había sido anticipado por los profetas, ni ellos pudieron ver su cumplimiento; solo Juan el Bautista, al introducir a Jesús, pero ni él pudo ver la consumación de su ministerio en la cruz. De ahí la cita de Isaías “Cosas que ojo no vio, ni oido oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Cor 2:9). La cruz es lo que nadie pudo haber imaginado hasta ser cumplida y revelada por Jesús.
Ésta es la sabiduría que el mundo no entiende. El hombre natural (2:14) no entiende pues está guiado por su lógica y no por el Espíritu Santo. No logra hacer sentido alguno de la cruz. La muerte de Jesús no se comprende ni motiva al hombre.
Para el cristiano, el creyente, el que se ha visto confrontado con esta sabiduría y la ha aceptado, las cosas son diferentes. La cruz es sinónimo de “sabiduría, justificación, santificación y redención” (1 Cor 1:30). La cruz es el motor de todas sus motivaciones y deseos. Su mente funciona al unisno con la lógica de Dios al decidir morir en nuestro lugar. El hombre guiado por el Espíritu, entiende la gracia y vive conforme a ella. Evalua las cosas de su vida y entorno a la luz de la cruz. Por eso es tan incomprensible su vida y actuar para el resto. El mundo no comprende al cristiano convertido; su paciencia, gratitud, tolerancia y capacidad de perdonar ante los agravios de la vida son locura.
Aquel que es cristiano no debe laguidecer ante esta situación de incomprensión. Al contrario: “tenemos la mente de Cristo”. Tal cristiano ha llegado a ver las cosas como Dios la ve. Interepreta el dolor, sufrimiento, gozo y alegría a la luz de la eternidad, pasando por sobre las definiciones humanas y temporales de estos valores o emociones. El plan de Dios es el que él acepta para su vida; lo entiendan los demás no es importante. El ha entendido la lógica de Dios: su gracia y misericordia relveladas en la cruz. Estos son los lentes con los cuales él ve la vida ahora: los ojos y la mente de Dios.



